“Reconstruye Mi Iglesia…”

Porciuncula 2011

…Estas fueron las palabras que San Francisco de Asís escuchó que Jesús le decía en el Crucifijo de San Damiano en la Iglesia de La Porciúncula, ubicada en Italia a 4 km del pueblo de Asís. El inmediatamente comenzó a buscar, e incluso a mendigar que le diesen piedras que le permitieran reconstruir dicha Iglesia que estaba medio en ruinas. Luego de terminar con ésta, reconstruyó otra Iglesia que también se encontraba en mal estado. Finalmente se dio cuenta de que Dios no le invitaba a reconstruir la construcción física de las Iglesias sino a SU IGLESIA, que está conformada por todos nosotros: porque nosotros somos “Su Iglesia.”

Sabemos que somos “templo del Espíritu Santo,” pero con frecuencia nos olvidamos de “vivirlo.” Si realmente nos reconociéramos como tal tendríamos especial cuidado y seriamos mucho más vigilantes de todo lo que entra en nuestro “templo”: nuestros pensamientos, los alimentos que tomamos, el ejercicio que realizamos, los vicios a los que lo sometemos, los programas de televisión que vemos, las palabras que pronunciamos, la clase de conversaciones que tenemos, nuestras distracciones, las imágenes que permitimos lleguen a nuestra mente y nuestra alma, los textos que leemos; en fin, seriamos mucho más cuidadosos de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma.

Esas palabras del Crucifijo de San Damiano a San Francisco, “Reconstruye Mi Iglesia,” deberían hacer eco en nuestros corazones, de igual forma que lo hicieron en el de San Francisco. La mejor forma de reconstruir la Iglesia es de adentro para afuera; es decir, cambiando lo único que podemos realmente intentar cambiar y eso es a nosotros mismos. Ese es el gran llamado a la conversión diaria. Si nosotros buscamos anhelantes y nos esforzamos en ser la mejor versión de sí mismos de acuerdo a lo que nos señalan las enseñanzas de Jesús, estaremos reconstruyéndonos y, quién sabe, tal vez nuestros esfuerzos lleguen a cambiar el destino de muchos. Quizás no logremos tener un impacto tan grande como el que tuvo San Francisco de Asís hace más de 800 años. Pero si logramos reconstruirnos a nosotros mismos, consiguiendo nuevas piedras de virtud para remplazar los vacíos que han dejado el pecado y los malos hábitos, y si todo esto lo hacemos para agradar a nuestro Señor Jesucristo y por amor a Él, habremos dado un gran paso en la dirección correcta. Así lo hizo San Francisco, él se esforzó y fue tan contundente su éxito que otros se sintieron atraídos a seguir su ejemplo, y así no sólo se reconstruyó a sí mismo, sino que reconstruyó a la Iglesia Católica, reconstruyó la época medieval y finalmente ha reconstruido la vida de millones de personas y especialmente a quienes han constituido, en estos ocho siglos, la familia Franciscana en el mundo entero.

Pax et Bonum! (¡Paz y Bien! – Saludo típico Franciscano).

Inicio | Quiénes Somos | Site Agreement | Privacy Policy
Copyright © 2011 Sanctificame.com. All rights reserved.
Site by AMTG Solutions